sábado, 1 de junio de 2013

PRIMEROS PASOS EN EL MÁS ALLÁ



Hoy René amaneció a un día que sería agitado. Salió al sol de la mañana. El estruendo de los pájaros lo sobresaltó alegremente. La gente bajo los jacarandaes, esperando el colectivo para ir a la estación. Por su parte, él no iría a trabajar. Se quedaría sentado disfrutando lo tibio del sol, en el banco de la plaza. Observó a alguien venir. Era un hombre, que engañando a su familia, dijo haber salido a pasear su perro, aunque en realidad lo que pretendía era sentarse tranquilo a estudiar el programa de carreras en la Rosa de San Isidro. El perro, un labrador inquieto, comenzó a ladrar no bien advirtió la presencia de René. Su dueño, con barba de tres días, seguía inmutable, con el dedo índice que tenía la uña sucia, los nombres de los caballos y sus performances en La Plata y en Palermo.
            René cerró los ojos. Sintió que todo el universo era inmediato; se encandiló con las luces del hipódromo y el frenesí desorbitado de los caballos piafando nerviosamente mientras los jockeys tiraban de las riendas para sofrenar las ansias de echarse a correr ahora. Nunca había apostado René, pero supo que el 7 ganaría en la cuarta. Campana de largada. Las gateras se abrieron de repente con sonido metálico y los caballos se alejaron veloces, tremendo retumbar de cascos en el césped de la pista. Gritos de la gente en las tribunas. Volvió a su plaza, René, a su banco, a su mañana distinta.
            - Double Point- en la cuarta, susurró a oídos del hombre. Tal vez el tipo no notara más que un aire,  un  soplo en el oído, una fija, una corazonada matinal después del fernet en el bar de la estación. Presagios y cosquilleos ante el surgimiento de otra vez la esperanza de ganar algún dinero. Tal vez esta vez sí pudiera sacar cabeza y pagar deudas. Así es con los caballos, te ofrecen desquite. El hombre se acarició la barba y rodeó con una Bic azul de trazo grueso, con el capuchón mordido, el número 7 de Double Point, un debutante que esta noche sería corrido nada menos que por Falero. Era otro indicio; ése jockey sólo se subía a burros buenos.  Pagaría no menos de 17 a 1, tal vez éste sí, fuera su día de suerte.
            René sonrió para sí. En lo fragmentario del espacio, el caballo ya había llegado al disco mientras que el perro, en la plaza, seguía gruñendo, los ojos llenos de perrura, las gotas de baba cayendo de sus mofletes con cada ladrido.
            Al mediodía la casa seguía sola.  Sólo el gotear de una canilla sobre una taza de café en la pileta de la cocina. Sintió sed y deseos de ser un picaflor para poder detener su vuelo  y  libar de esa gota que caía. Llenarse de frescura transparente.
            Al rato llegaron Inés, su esposa, y los chicos. Dejaron las llaves en la mesita del pasillo y subieron las escaleras. Era raro verlos juntos. Se sentaron los tres en sus lugares de siempre en torno a la mesa. Los cuatro si se contaba él mismo. Sebastián sirvió jugo a su hermana.
            Inés clavó la vista fijamente en él.  La miró con ese amor acostumbrado de los que pasan toda una vida juntos.
            - Es raro, dijo Inés. -Es como si estuviera aquí.-
            Sus hijos levantaron sus cabezas. Distraídos sin lograr ver nada. Saludó a todos, tímidamente, con la mano.
            - Dejáte de joder mamá- dijo Anahí- si estuviera aquí estaría sentado en el sillón viendo deportes por Direct TV.
            Todos volvieron la mirada entonces al sofá de gastada pana frente al televisor. El gato que había estado allí sentado, durmiendo la siesta de media mañana, huyó desconfiando. Siempre desconfían de todo, los gatos
        El control en el apoyabrazos.
        Luego cada uno subió a su cuarto a cambiarse.
        René oyó suspiros pesarosos.
        Afuera lo esperaban la tarde infinita, el cielo definitivo, oscuro y solo.
           

20 comentarios:

  1. Llega la visualidad de las imágenes con las que estructuras el relato acompañadas de esa sonoridad: caballos piafando, el ladrido del labrador, los gritos de la gente,el gotear de la canilla, hasta esa baba asquerosa se me ha pegado y en medio de todo ello, un susurro de momento incomprensible. ¿por qué un susurro me pregunté? ¿Tan absorto está el otro en lo suyo? ¡Cómo juegas con el lector! Hoy puedes reírte porque lo has conseguido, te ha quedado redondo.

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    1. Bien María.Viniendo de vos es más que bueno este comentario para mi relato. Por eso te agradecía el otro día tu atenta lectura. Ya corregí esos detalles. Te voy a mandar los originales para que me corrijas. Muchas gracias, en serio.

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    2. Al leer tu comentario he vuelto a releer el mío y la verdad sí, no tengo remedio, mi deformación profesional se cuela por todos los lados. Intentaré corregirme, no te prometo nada, sólo intentaré.
      Feliz domingo:)

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  2. vi lo de tu libro en el post de Emilie que padre :D

    abrazo a la mujer y al niño

    Cuidense mucho

    Que sigas cosechando exitos

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    1. gracias rep. Me alegra que te alegres y que todavia despues de tanto nos isgamos leyendo.

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  3. Ultimamente me comentás raro en mi blog, como si fuera otro el que comenta. Eso nomás. Abrazo.

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    1. ya mismo me voy a tu blog a ver qué puse. Malo yo

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  4. Es la primera vez que comento. ¿Gustás ser mi amigo? Primero y antes que nada soy María ana, mucho gusto. Está fenomenal tu escrito. Saludos

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  5. Qué triste que decida sentarse en la mesa cuando ya no pueden verle. A veces llegamos tarde. Me gustó muchisimo.
    Besos!

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    1. es cierto, llegamos tarde. Yo pensaba en otra cosa, pensaba en que la rutina debe tirar para abajo, (como en la vida) que no nos debe dejar volar, ir al universo, definitivo y que debe producir bastante miedo. Gracias

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  6. La mañana es distinta y el relato también, pero el buen escritor sigue siendo el mismo.
    Un abrazo.

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    1. era un cuento antiguo. Muchas gracias mac

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  7. Un fantasma agradable, mmmmmmm esa intuición de la mujer y del perro es llamativa. Anda que no te gusta jugar con los personajes! Claro sólo un maestro puede permitirse hacerlo.
    Le di vueltas al relato no te creas,como si no le cogiera el punto jeje.
    Bicos.

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    1. sos hermosa ohmita, muchcas gracias. Las mujeres están más conectadas que nosotros con esas cosas. Sobre todo cuando menstrúan que vamos, están subordinadas a la luna.

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  8. Este te quedó muy bueno, Garriga, bien llevado todo el relato, me sentí parte de un mundo al que jamás le presté demasiado atención (creo que a nada que tenga que ver con apuestas) y el final encaja como si fuera una pieza de un rompecabezas.
    Nada más que decir.
    Un abrazo, sí.
    HD

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    1. gracias humberto. viniendo de vos es todo un elogio. Era un relato olvidado y le pegue una refrescada. Un abrazo para vos tambien

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  9. Eeera un fantasma ¡¡RENÉ era un espectro, un espíritu de sí mismo!! xD, GARRIGA noo tienes corazón y yo como una idiota esperando leerte que efectivamente ganaba su caballo y se volvía loco de contento abrazado al elemento al que le había susurrado su premonición!! grrrr.... jajaja ... noo, no me hagas caso, el mío sería un final manido y previsible ( es que yo soy así:-) el tuyo es genial... me gusta INÉS, meeencaantan las personas cuyo amor les hace ver y sentir sin necesitar mirar, ni tener.


    Muuchos besos y enhorabuena, ahora que estás curado de tus cardiopatías jajaja si necesitas más medicina, silba:-)

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    1. el amor, si es para siempre, no conoce de fronteras ni de muertes. Espera y espera y allí estará para encontrarse.

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  10. a mi no me engañan esa pic es de hora de aventura hahaha

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