domingo, 15 de septiembre de 2013

Otro fragmento.



Hacía rato que Lalo no tomaba cocaína, desde antes de la cárcel.
Se la habían convidado Laura y Daniela, dos travestis que había levantado en la esquina de Bogotá y Fray Cayetano. Les había dicho, para convencerlas de subir a la camioneta, de contratarlas para una despedida de solteros, de su jefe, en un country de Canning; les había entregado la mitad del dinero por adelantado, después de haber discutido largamente el precio.
Les preguntó si llevaban cocaína y dijeron que sí; que seis gramos cada una.
Tomaron un pase sobre el tapizado de la camioneta que Máximo había conseguido  la tarde anterior. Lalo puso música en la radio. Las chicas se burlaron del rock de viejo que escuchaba. Después se distrajeron charlando de cosas internas de ellas. Parecía que una de las dos se había peleado con una tercera por un novio. Le preguntaron a Lalo que qué hacía él si otro le robaba la novia. La perra, dijeron en vez de la novia. Que qué hacía si algún mal nacido le robaba la perra. “Le retuerzo las pelotas hasta que diga basta” contestó Lalo. Las travestis se rieron y Daniela, la que estaba sentada a su lado, cambió la estación de radio; puso una en la que el locutor anunciaba “para Lali de Ezpeleta, la canción prometida de Ricardo Arjona:
–Ay Arjona, me encanta Arjona –dijo Daniela, que viajaba sentada a su lado, poniendo  su mano, distraídamente, sobre la bragueta de Lalo.
El tipo cantaba en el estéreo: “Mientras no me falte/ tu beso en las mañanas y un café…”
Lalo hizo el esfuerzo de perdonarlas por adelantado. Resultaba vomitivo el tipo, la voz del tipo, las melodías. Daniela era morocha, cerraba los ojos, como hacen los cantantes, al seguir la letra de la canción. A la altura de la estación de policía ubicada en el cantero central de la autopista Richieri, Lalo tomó el desvío a la derecha. El camino se adentraba a la oscuridad de los bosques de Ezeiza. Detuvo la camioneta y se bajó a mear. Orinó a un costado del asfalto, frente a las luces delanteras, que estaban encendidas. Hacía frío. Salía vapor del pis. La otra, la que se llamaba Laura, se bajó a mear, también.  Le daba la espalda.
–Se me entierran los tacos en el barro, la puta madre que lo parió –dijo.
Lalo sacudió la pija, haciendo tiempo. La travesti se volvió a subir al asiento de atrás.
–Dale que hace frío– le dijeron. Luego empezaron a reír, a decirle groserías, las dos, a Lalo, a propósito del tamaño del pene que él sacudía delante de las luces de la camioneta, exhibiéndose con sonrisa satisfecha. Después, lentamente, abrió la puerta del conductor y se acomodó con cuidado la camisa dentro del pantalón. El viento movía las copas de los eucaliptos. No se dieron cuenta de nada. Ni de los tiros en la noche, del arma, ni del retumbar con ecos en el silencio, en la oscuridad, bajo el cielo infinito iluminado por el resplandor de la ciudad. Después el viento. El sonido del viento disipando el olor de la pólvora. Los autos, los camiones, en la Richieri, las luces de la Richieri, a lo lejos.

Previamente había observado en dónde se guardaban el dinero las dos putas. Una se lo había metido en el corpiño. Tenía las tetas duras. Fue raro tocárselas, ya estando muerta, con la boca así de abierta y un hilo de baba, la mirada fija, en él. Recuperó su plata y unos pocos pesos más que la chica portaba encima. Se hizo también de los papelitos de cocaína. Once, en total. Después, tranquilo porque no venía nadie, vació el bidón de nafta que había comprado a tal efecto y que traía en la caja de la camioneta. Se alejó viendo cómo las llamas azules, tal vez frías al principio, comenzaban a alzarse buscando las alturas. Luego se tornaron naranjas y amarillas. Y Rojas. Trotó en dirección a la ruta, Lalo.

28 comentarios:

  1. je! este texto me trae recueros de la infancia... mira vos...
    Besos Garriguchi

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    1. bueno, ha de haber sido una infancia muy feliz, la suya, como la recuerdan casi todos. Cuando entran en detalles, ahí se complica. Muchas gracias, querida.

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  2. Joder, qué emocionante. Me tienes atrapada.
    Besos.

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    1. oh, eso es emocionante para mí, me siento la araña, en la tela. Gracias

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  3. Magnífico relato, como siempre. Impresiona la naturalidad con que se desencadenan dos asesinatos, como si fuera la cosa más normal del mundo.
    Un abrazo.

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    1. sí, lo que los hace anormales es la moralidad pero no la de todos incluye las mismas nociones. Gracias mac, como siempre-

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  4. Sin palabras, porque me has dejado sin palabras. Sólo que quería seguir leyendo más cuando he visto que estaba en el final.
    Feliz semana Garriga.

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    1. me encanta, porque ultimamente siempre venís dos veces. Te dejé con ganas, espero darte más. Gracias María Pilar

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  5. Sin palabras, porque me has dejado sin palabras. Sólo que quería seguir leyendo más cuando he visto que estaba en el final.
    Feliz semana Garriga.

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  6. Estupendo fragmento. Ese Lalo es un tipo escalofriantemente frío, pero está todo tan, pero tan bien escrito, que en tan poco trecho he transitado de la ficción a la realidad, y me lo creo. Felicidades Garriga.

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    1. si? lo viste realista? no lo esperaba. Gracias zavala

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  7. Es perfectamente verosímil, es más, aseguraría que es una historia real que tal vez haya sucedido y si no es así, seguramente sucederá.
    Un gran abrazo

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  8. Glup coño con Lalo!! Tus personajes son tios durillos eh! No hay sueños ni compasión sólo realidad. Desnuda.
    Me da que cada vez eres major.
    Se lee con verdadero goce, querido Garriga.
    Bicos.

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    1. gracias ohmita. Me gusta tanto que te guste

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  9. Que bueno Garriga,
    Cuanto realismo
    Sigue poniendo fragmentos, no nos dejes así.
    Besos..

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    1. seguiré enya, seguiré
      confieso que me halagan tanto los comentarios que no podré dejar de hacerlo
      aunque suene patético

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  10. Una crónica sórdida y oscura, perfecta, al más puro estilo Garriga.
    Prefiero a Aznar o a Las pelotas... Arjona, como que no...

    Abrazo F.

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    1. sabés mis gustos calma
      por eso
      porque arjona
      tal vez fue la causa de precipitar ese asesinato, tal vez no
      te mando un beso
      y gracias

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  11. lo leia con un te en mano
    tan bionica de fondo
    pinche momento grosso como dirian por alla
    =P
    que buena pic
    abrazo de gol para ti y la familia

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  12. Me gustan tus relatos pero lo siento, tengo que decirlo, amo mas las ilustraciones de Garriguita. :P







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    1. cre que los relatos son solo el soporte para que garriguita se exprese. A veces, te confieso, me pudro del blog (como me pudro d todo) y digo, ya, no entro más y sin embargo él está tan orgulloso que no se me ocurre otra cosa que seguir y que seguir adelante.
      Gracias malque, lo que sentis me llena de orgullo.

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  13. no me diga que la gota que rebalsó el vaso fue Arjona!. no digo que sea un ídolo pero tampoco para tanto.

    con respecto a su última respuesta, creo q ahora entiendo más un par de cositas. Suerte nuestra que está Garriguita

    beso

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    1. No no fue la gota, seguro.
      No sé que entendés, querida Laura, pero gracias por la parte que me toca. Beso para vos también.

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  14. ¿Las llorará alguien? Que vida de mierda. La de Lalo también. La de todos.


    Me pienso poner al día con el blog, así que ni se le ocurra cerrarlo. Hágale caso a Garriguita, que de ésto sabe un montón.

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    1. Garriguita es un rayo de sol.
      Igual, mirá quièn habla que nos dejó abandonados a todos, solos, tristes, solos.

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  15. Es muy bueno Garriga. Escribes muy bien, amigo. Sigue, no lo dejes, merece la pena poner palabras a esos magníficos dibujos y sobre todo a la ilusión de Garriguita.

    Abrazos

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