sábado, 21 de septiembre de 2013

y un fragmento más

Y fueron nomás, el domingo, al cumpleaños.
Lalo estaba en la cocina cuando tocaron el portero, abajo. Mabel al escuchar el timbre se levantó rauda; había olvidado que su hijo menor había dicho que vendría a visitarla.
–Es Alejandro–, dijo, a los saltos, porque estaba sin la prótesis y se encerró en el baño, a darse una ducha.
A Lalo le tocó el rol de hacer del anfitrión; del tipo que al abrir la puerta dice:
–Pero pasen, por favor, qué lindo día que hace hoy, qué bueno que estén aquí, pasen, pasen. Siéntanse como en su casa.
Claro que nada de eso; sólo abrir la puerta y gruñir un saludo dejando espacio para que entrara el menor de los hijos de Mabel, “el que se había rescatado” y que ahora le estaba dando la mano y le presentaba a una mujer gordita, y a sus dos vástagos que miraron con miedo a ese hombre de barba de días y cara de no haber dormido bien, lo que era cierto. Se apartaron de él, al pasar.
Mabel se estaba vistiendo en la habitación.
–Pasen –dijo. Se la escuchaba forcejear con la silicona de la prótesis. La piel del muñón estaba húmeda, porque recién se había duchado y no se deslizaba bien. Así resultaba imposible colocársela del modo correcto. 
–¡Lalo! –llamó entonces desde la pieza. Lalo, asomó su desgreñada cabezota por la puerta. –¿Me hacés un favor? –pidió, Mabel. Se quedó mirándola, como diciendo qué. –Uno no, amor, dos favores –dijo ella –¿me alcanzás el talco del botiquín del baño, por favor? Y… Pero Lalo ya se había ido. 
–Acá tenés –dijo al volver, tirando sobre la cama el envase, de color rosa, de un talco perfumado.
–Espectacular– dijo Mabel, contenta ahora, porque la prótesis se deslizaría como un guante sobre el muñón. –Y lo segundo–, agregó –¿no te irías a comprar unas facturitas? Me olvidé que venían, por favor.

Lalo fue hasta el baño y orinó. Afuera estaría fresco, calculó. Se pondría el saco de cuero. Se había encariñado con él. Al volver a entrar a la pieza para buscarlo en el placar vio cómo Mabel se acomodaba el pelo. A Lalo le gustaba que se lo peinara en cola de caballo. Le parecía lindo verle el cuello, la curva del nacimiento de los hombros, desde atrás. Le quitaba años. Le excitaban las mujeres que se peinaban en cola de caballo; tenía que ser alta, hacia arriba y después caer, no sabía por qué pero se calentaba cuando caminaba atrás de una mujer que al andar sacudía su cola de caballo de un lado al otro.
En el bolsillo derecho de sacón de cuero, sus dedos encontraron los papeles metalizados con la cocaína del otro día.

Escuchó a Mabel entrar al comedor. La escuchó saludar, alborozarse por los niños, decir ¡qué ricos son!, preguntar si podía tocarle la pancita, a Juliana, que estaba de cuatro meses, que respondió que sí, que con confianza.
Peinó con cuidado el polvo blanco con un pedacito de cartón de una caja de “diclofenac” (de cuando la operación de la pierna de Mabel). Después aspiró.
Escuchó a Mabel pedir disculpas por el desorden. Y preguntar el nombre y la edad de cada uno de los niños.

Tapó con sus pulgares, alternativamente, cada una de sus fosas nasales para  aspirar. Después guardó las cosas en su cajón y volvió a aspirar, esta vez la nada, para limpiar la entrada de aire en su nariz y cualquier resto de cocaína que pudiera haberle quedado. Tomó algunos billetes de la mesa de luz; el maldito fajo se estaba empezando a acabar, quedaba menos de la mitad. Acomodó en el cajón los papeles metalizados de la cocaína que le había quitado a las travestis y salió a la calle gruñendo un “voy a comprar”. 

28 comentarios:

  1. Condenados a entenderse escritor y dibujante, porque se complementan como si de padre e hijo se tratase. Uno engrandece al otro.
    Ya casi me da apuro volver a decir: muy bueno, como siempre.
    Por cierto que Lalo podía aprovechar el desplazamiento a comprar las facturitas para ir echando un vistazo a una futura víctima. Nos estamos quedando sin billetes.
    Un abrazo, Fernando.

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    1. ayer me preguntó si la gente sabe que tiene nueve años.
      le dije que si, que por supuesto.
      le gusta.
      Y los billetes deberás gastarlos en la novela che.
      ojalá. Claro que es no hay demasiados asesinatos más. Ya veremos.
      Gracias querido chema

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    2. Cuenta con que me haré con la novela si puede comprarse en España.
      Por cierto, antes de que te hagas más famoso, para que no parezca que me quiero sacar partido del "best-seller",quiero plantearte la posibilidad de que respondas al cuestionario de la "macondografía". Te lo planteo sin ningún tipo de compromiso y, por supuesto, con la prisa que tu quisieras o pudieras darte. Te lo digo por aquí porque no he encontrado un correo al que dirigirme. Si quieres puedes ponérmelo aquí o si no envíamelo a: quijano53@hotmail.com
      Saludos.

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    3. ahí te contestè. Avisame y gracias mac

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  2. Retratas perfecta la sordidez. Son las mujeres siempre, las que hacen el contrapunto y mantienen el precario equilibrio, las que evitan que todo ese mundo se despeñe definitivamente hacia algún lugar oscuro y sin retorno. Ellas como último refugio de lo amable y de lo humano, como la luz trémula del candil de la esperanza. Intuyes que si también esa se apaga, sólo queda el infierno.

    ME MOLA. Felicidades Garriga!

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    1. me alegro. Ahí te mandé un mail, a ver qué decís.
      me alegra mucho que te guste. Gracias zavala

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  3. Me imagino a Mabel tan dulce, le llama amor, es un asesino de sangre fria, que poco se merece él estas muestras de afecto.
    Me gusta mucho, seguro que te irá bien con la novela.
    Gracias por compartir.

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    1. Mabel tambièn tiene una vida dura. Ejerce la prostitucion callejera, tiene 50 años y le falta una pierna. La dulzura, bueno, es todo lo que tiene, tal vez
      gracias a vos por compartir, tambien

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  4. Todo lo que cabe en unos párrafos.
    Engancha, luego luego.
    Un gusto leerte.

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    1. qué bueno!!!! volvió el super chafirete después de tanto tiempo. Qué bueno, gracias hermano.

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  5. Lalo es un asesino con vida cotidiana y "normal", eso me estremece, es la idea que me ronda por la cabeza desde que leí "El talento de Mr. Ripley"...ambos asesinos con nombres tan comunes...eso da mucho miedo, lo hace todo realmente sórdido sin parecerlo. De tu manera de escribir ya no digo nada, maestro.

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    1. si lei en tu blog que lo habías leído. La eclosión se puede producir en cualquiera, eso es lo que nos estremece. Muchas gracias

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  6. Vos contás y yo veo. La historia es muy buena, pero tu forma de llevarnos a través de ella es genial.

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    1. muchas gracias, querida, me parece que me voy a ruborizar.

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  7. ¿Por qué no va a haber un alma bonita tras un tipo oscuro? ¿sabes lo que pienso siempre? si al lado de alguien que exteriormente parece oscuro, hay un ser luminoso...ni el oscuro es tan oscuro como aparentemente parece, ni el luminoso lo es tanto como parece...o puede que lo sean los dos ( luminosos por dentro) solo que uno no ha encontrado el traje adecuado que ponerse por fuera...

    Por cier... siento decirte mi querido GARRIGA que es LALO y no yo, quien se está suicidando... esnifar coca, sí que es pisar el acelerador ..."acunado por los dulces perfumes de la bella muerte";)))


    Muuuchos besos... adiós!! jaja

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    1. la luna es un astro opaco, un cascote en el espacio, pero qué belleza ¿no?
      ¿dulces perfumes de la bella muerte? cuànta adjetivacioón que bestia habrá escrito eso---

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    2. ¿Solo por curiosidad? ¿quéee te he hecho yoooo? jajaja mira como terminas toodos los comentario, mira el mío... ¡¡te voy a dar con el cascote opaco en todo el coco ;;)) seré peooor, muucho peor que LOLO:))

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    3. Perdón jajaja LALO o MANOLO que suena a dulce perfume de la bella muerte...jajaja

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  8. Presentado ya el Lalo sin tapujos, ahora en cualquier escenario que nos lo presentes, aunque no pase nada especial, me sobrecoge.

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    1. es como un magnetismo ¿no?
      esta ahi, tensionando, aunque no lo veamos, como una probabilidad, como algo a punto de quebrarse.
      a mí me produce lo mismo, Lalo
      te mando un beso y gracias, Maria

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  9. Se ve que Lalo tiene los mismos problemas que todos... en especial con el fajo de billetes que se acaba. jajaja... Por fin pude volver a leerte, ando enloquecida con la tesis, pero me encanto ese link al concurso de relatos, hace rato que no participo en ninguno, porque no estoy escribiendo mucho, otra vez no me doy tiempo.
    Lo importante es estar de vuelta aqui, pasear por esta casita de personajes tuyos que mas que personajes son personas.
    Un abrazo muy grande,

    Emilie

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    1. No recuerdo qué estudiabas. El tiempo de escribir creo que es interno. Igual que el de la lectura. Es un tiempo en el que uno se conecta con uno mismo sin barreras. Es muy raro encontrarse frente a frente. (hasta a veces es peligroso) Simplemente ocurre. El resto del tiempo nos pasamos la vida corriendo atras de los objetos y objetivos que nuestra mente se plantea. El deseo trae infelicidad, pero qué poderoso es.
      Date tu tiempo.
      Es muy tierna tu escritura.
      Robalo de alggun lado. De todos modos, mal no estás haciendo las cosas, que veo o me parece inferir que estas viviendo tu vida sustentablemente, respecto a solventarte los lugares y esas cosas.
      chau emilie
      te mando un beso

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  10. Joder..., vaya nivel narrativo muchacho!
    Me gustaría leer el libro, y con esto ya te digo todo.
    Bicos.

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    1. ohma cómo me gustaría.
      espero que salga a la luz mi novela que se llama "Rojo También"
      la editorial en la que publiqué el libro anteriior no tiene distribuciòn en españa pero en algun momento creo y lo deseo, voy a poder viajar. Un beso ohmita

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    2. Y en Amazón o en algún sitio virtual no puede ser? Claro que me encantaría conocerte en persona, :)

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  11. sssssssssss

    no mas nos dejaste picados

    que antojo

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    1. eso quiere decir que esto funciona. Què bueno rep

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  12. Nada que objetar, perfecta la narrativa y con una claridad abrumadora. Escenarios, personajes, tiempo, es fantástico. Escribes muy bien Garriga. Me tomé el tiempo de leer estos tres últimos fragmentos y son muy buenos.

    Abrazos

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