jueves, 3 de octubre de 2013

Más y más y más fragmentación

   Las Nueces de Adán

No fue premeditado. A la primera travesti la mató sin haberlo pensado antes. En realidad mató a tres. Las sorprendió a la salida del bar de la calle Artigas cuando volvía al departamento, borracho como tantas noches. Le estaban robando a un pobre tipo en un autito viejo. Se infería que había estacionado para tener sexo con una y que las otras dos se habían acercado a escondidas a romperle los vidrios de las ventanillas empañadas, con piedras y cascotes, a amenazar al estúpido con una navaja o un cuchillo.
Estaban ahí, como lobas en jauría, forcejeando con el idiota, dando voces, quitándole la billetera, el sacón de cuero que tenía. Lalo venía con las manos en los bolsillos, las mató sin pensar en nada, de un tiro a cada una.
No sintió nada especial, tampoco.
Sólo que al caer, las travestis le parecieron hombres. Pesadamente hombres, cayendo, como hombres. Hombres que lo insultaban como eso, como tipos en la cancha. Que sangraron igual que los que se disparaban en el sótano del Groso.
Las nueces de Adán. Les vio las nueces de Adán, cuando gesticulaban intentando respirar con esos ronquidos horribles que son los estertores de la muerte.
Cayeron, pesadas, como lechones grotescos, a las puteadas. Lalo les vio las bombachas, los tacos enredados en polleras; las vio sucias del barro sucio del asfalto después de cada lluvia, en la calle desierta. Ninguna murió como mujer, todas gritaron con voz gruesa. Lalo oyó esos ronquidos que una vez que se oyen, ya no se pueden olvidar.
Los peruanos vendrían. Escapó con sigilo, por las vías.
Nadie había visto nada. Nadie lo había visto irse, perderse en la noche, envuelto en su impermeable. Antes de entrar a su casa, comprobó que nadie lo siguiera. Nada. Nadie. Estaba a salvo.
Por la mañana cuando fue a verla a Mabel le dolía la cabeza y tenía resaca. En el kiosco de diarios vio los titulares: Matanza de travestis en la zona roja. En Crónica había fotos de los cadáveres; había salido también el autito viejo y roto del cliente. “Ajuste de cuentas en la zona roja” habían titulado.
El sacón de cuero le quedaba largo, a Lalo, pero lo protegía de la lluvia.
–¿Y ese saco?– preguntó Mabel cuando lo vio.
–Mío– gruñó.

36 comentarios:

  1. Muy bueno Garriga. Creo que voy a aprender mucho viniendo a leerte.
    La historia es muy entretenida, de esas que dan ganas de que no se acaben nunca y eso, es muy difícil de hacer, hay que conjugar muy bien el ritmo de la acción, un lenguaje acertado y fluido, y eso que se cuenta para que el lector sienta interés, como es tu caso.

    Abrazos

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    1. bueno muchas gracias. No sé que decir en estos casos así que solo eso, gracias

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  2. Lo que te dice Antonio es verdad, pero yo disfruto muchísimo con las descripciones de los detalles. Logras que vea la escena. Esa nuez de Adán latiendo...

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    1. Gracias querida, como yo miro tus islas, solo que las tuyas son como cándidas y esto es más bien sórdido.

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  3. tengo entendido que la lluvia segun son problemas

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  4. Hay una frase que no me encaja entre tanta carnicería, sangre y miseria: "Los peruanos vendrían" ¿Qué peruanos?

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    1. es verdad María. Como estos son fragmentos, se me escapó de borrar una frase que va en otro contexto. Los peruanos, (como ocurre realmente en las villas de la Capital Federal ) han tomado el control de la venta de drogas. Y bueno, toman el dominio de los barrios. Tangencialmente la novela toca esos tòpicos. Te pido disculpas por haber sido poco atento y te agradezco a su vez que tu lectura haya sido atenta

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  5. Escena habitual eso de las matanzas hoy por hoy.


    Un abrazo

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    1. este es un loco que mata travestis, no tan habitual

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  6. Muy buen texto y muy bien creado el clima.
    Párrafo aparte para el ilustrador...¡felicitaciones a ambos!

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    1. me iba con tu entrada, el dibujo. por eso te lo dije. Beso condesa

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  7. Garriga, lograste lo que más me impresiona de un talento como Quino -todo tiene que ver con todo, mi amigo- esos detalles que enriquecen la historia y no hacen más que patentizarla en la mente. Hasta pareciera que yo pasaba por ahí, y lo vi todo. Que se quede tranquilo el Lalo, yo estaba más ebria que él ;-) Muy bueno. P/D: Garriguita ya es un lujo.

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    1. grcias bee. La verdad no se si merezco todo esto pero me pongo el sayo je. en serio me hace muy bien, gracias

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  8. Gracias por estos regalos que nos haces.
    Y Garriguita es muy bueno, no se te queda atrás.
    Bicos.

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    1. como si vos no regalaras nada querida amiga

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  9. Jeje, es verdad que sorprende cuando ves esos cuerpazos de mujer que a la que se descuidan y bajan la guardia hablan como camioneros, y el contraste es desconcertante. Muy bien narrado.
    Besos, Fernando

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    1. gracias inma. Claro, y a veces son chicas preciosas. Si hay personas verdaderamente transgresoras en el mundo, son las travestis, seguro.

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  10. ¿Sabes una cosa GARRIGA? cada vez me desconcierta más este LALO ( jaja casi tanto como tú:-) ya no sé que pensar de él, no sé si es un tipo bronco, primitivo y visceral pero buen tipo en el fondo o alguien sin sensibilidad de ningún tipo incapaz de sentir en lo profundo nada por nadie... bueno, al menos respecto de esto... no tengo duda alguna sobre ti... a veces creo que tú sientes por demás. Mil graaaciass por el texto y por todo, de corazón... te he entendido allí, creó;))

    Un beso grande y feliz finde.


    PD
    Con todo mi cariño para los travestis hay algo en ellos casi teatral y esperpéntico, que tú has dibujado aquí de manera magistral.

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    1. Bueno, tu lectura es tan sensible que se posa, como un pajarito, exactamente en el punto desde el que el texto está escrito. Un personaje psicopático, atractivo-repulsivo. Sensible e insensible. Por eso creo que atrae, ojala lo leas todo junto.

      Te mando un beso y gracias María.

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  11. Esta buenisimo... lo que dice de los travestis, todo. Es re interesante Lalo, porque es dificil de encasillar. Siempre sabemos que los personajes en un buen cuento son como las personas: estan llenos de aristas. No son "buenos", no son "malos". Es simplemente que a veces no los terminamos de dilucidar. Y eso es muy bueno.

    Besos, besos inmensos. y gracias por no abandonarme despues del tiempote que estuve ausente.

    Emilie :)

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    1. lo increible de no terminar de dilucidar, es que no termina siendo ni bueno ni malo, tampoco. Gracas emilie, sos un sol

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  12. Es curioso como describes la forma en que mueren los travestis, como hombres caen como hombres y su voz es de hombre al morir.
    Me tiene enganchada tu novela.
    Bss

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    1. hola enya, ojala la leas algun dia, en papel
      muchas muchas muchas gracias

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  13. Respuestas
    1. muchas gracias señor guillermo. Espero le siga gustando

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  14. Me atrapò el texto, me fue llevando, me fue desconcertando, y al final...

    Abrazo

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    1. muchas gracias magah, espero seguir a la altura de la circunstancias.

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  15. Magnífico texto con unas imágenes de lo más contundentes, esas muertas pesadas como hombres que pierden todo artificio precisamente en el deceso. Qué gran descubrimiento tardío el de tu blog. Voy a repasar los otros.

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    1. bueno, me alegro. Sus textos tambièn me gustan mucho.

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  16. y si, en un momento como ese se olvidaron de impostar la voz o disimular lo indisimulable. Igual, a pesar de la situación, me dieron algo de penita esos/as tres

    un beso

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    1. sabés qué: a mi también. Claro. En algún punto las admiro. Es raro encontrarlas socialmente integradas. Aunque hay espléndidos avances en nuestro país. De todos modos, la posición del narrador es muy lejana al punto de vista de las travestis. Son funcionales y ya. Muchas gracias, querida.

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  17. Muy bien llevado, Garriga, muy sensorial, hay textos que se perciben desde todos los sentidos, aunque no estemos exactamente allí, la magia de las letras.
    Un fuerte abrazo.
    HD

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    1. y la magia de los blogs dib. Me alegra que te pases por estos lares. Un abrazo fuerte para vos tambien.


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  18. Muy interesante y muy bien escrito...más una gran riqueza de vocabulario.
    Un saludo.

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  19. Magnífico. Sospecho que forma parte de otra cosa, pero ya como relato funciona a las maravillas. Me encantó. bicos!

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