sábado, 16 de noviembre de 2013

LAPACHOS

                                                                    "Díptico" Jordi Garriga



La madrastra de Leandro se llama Javiera. Los guantes del padre le quedan grandes; se los puso para poder lijar sin lastimarse los dedos con el bollo de viruta con que está quitando el barniz de un deck de lapacho que cubre el solado que rodea una pileta. Hace calor y no hay sombra que lo proteja de un sol que cae a plomo sobre su espalda. Está de rodillas. La viruta se traba en las juntas entre madera y madera. Las gotas de sudor se deslizan por su mentón y caen dejando una impronta estrellada. Tiene sed. Trajeron una conservadora con botellas que contienen agua congelada además de los dos “taper” que preparó Javiera con guiso de arroz y pollo, para el mediodía. Pero falta para eso todavía; el padre quiere apurarse y dar antes la primera mano. Después podrán descansar mientras orea. Si hasta pueden hacer una siesta de unas dos horas a la sombra de los árboles, al fondo. “Este barniz seca enseguida” dice el padre preparando los cables y la manguera del soplete para pintar. En tanto Leandro se afana con los últimos listones, su imaginación también trabaja; para él esas maderas son ahora las alfarjías de cubierta de algún viejo bergantín pirata. Puede imaginar la infinitud de los mares mientras navega a la sombra de las velas; el revoloteo desflecado de una bandera negra, con una calavera y dos fémures cruzados. Sólo tres listones para terminar. Su padre ha empezado a pasar la aspiradora sobre lo lijado, detrás suyo, para quitar restos de polvo y de viruta. La madera del lapacho adquiere un tono amarillento cuando está limpia. El padre le ha contado, hace un rato, que su pueblo en Jujuy, donde nació, estaba plagado de lapachos.
            En ese momento el sistema automático de filtrado de la pileta se enciende. A Leandro lo sorprenden dos chorros de agua que salen de unos picos que hay en uno de los extremos y que empujan, lentamente, los restos del aserrín que flota sobre la superficie del agua hacia una abertura en la otra cabecera. La piscina se agita y se producen miríadas de reverberos de sol que por un momento, lo dejan ciego. 
–¡Dale, Leandro! –lo incita el padre. –Un poco más y descansamos, m’hijito.
En su mente esas palabras se transforman en los gritos y el restallar del látigo del contramaestre sobre cubierta del “Espeluznante”; un tipo parado junto al cabrestante con las piernas bien abiertas para prevenir la furia del oleaje. En su rostro, la cicatriz de un pistoletazo le deforma la mirada. Hoy en la escuela hubo paro docente. La suplente les contó que era en reclamo de mejoras salariales y en solidaridad con el tercer aniversario del asesinato de un maestro, en Neuquén. Irina, la titular de sexto grado, hace dos meses que no viene: está embarazada. Leandro calcula que a punto de parir, si no ha sucedido ya. Entonces el padre le ofreció de ir a trabajar con él. Que si lo ayudaba le pagaría cien pesos.
A la hora del descanso, después de limpiar con aguarrás los restos de barniz en el soplete y en sus manos, se dedican en silencio a comer el guiso. El padre preparó el jugo echando el contenido de un sobre en la botella, que ahora es mitad hielo, mitad agua anaranjada. Los vasos son de acero inoxidable. El padre eructa y se echa boca arriba, tapándose la cara con el sombrero de paja. Al rato ronca. Leandro se queda quieto escuchando el canto de los pájaros; de una de las habitaciones de la casa llega música. Busca la netbook en su mochila, pero se encuentra con que no tiene contraseña para entrar en ninguna de las conexiones inalámbricas de las que aparecen como disponibles. La señora de la casa está en la cocina. Leandro se levanta, golpea tímidamente la puerta y le pregunta si le puede facilitar la clave del “wi–fi”. La señora dice que no la sabe, pero que la hija que está arriba, sí. La llama. La chica baja, de mala gana y le da la clave.
–¿Y esa computadora? –pregunta entonces la señora.
–Es la que les da el gobierno, mamá –dice la hija, que tiene los ojos de un celeste aguado.
–Ah, el gobierno –dice la señora.
Leandro agradece y se retira.
Lo primero que aparece en internet cuando escribe la palabra pirata en el buscador, es la saga de Piratas del Caribe, la película.
El padre se despierta y toca con  un dedo la madera, (la cubierta). Dice que ya está seca, lista para otra mano.
–Sería lindo un remojón –piensa Leandro viendo el agua, ahora quieta.
A las cinco empiezan a guardar las cosas.
–Quedó lindo –dice la señora.
El padre está orgulloso de su trabajo. Se le nota en la cara. El hijo recibe unos pesos, de manos de la mujer, como propina.
La camioneta no arranca. Ha sucedido lo mismo en la mañana, antes de salir; deberán empujarla, otra vez. El padre putea en voz baja, dice que va a ir a reclamarle el dinero al inútil del mecánico que arregló el alternador. Esperan por alguno que les quiera dar un empujón, para que arranque. Se acerca una camioneta. Le hacen gestos para ver si se detiene a ayudarlos.
–Andá a la concha de tu madre, boliviano –les grita el conductor, sin detenerse. Los tipos que van en la caja se ríen; son albañiles.
Por fin alguien se detiene. Es un camión de reparto de soda. Los tira con una linga gruesa. La camioneta arranca con ruidos y una nube de humo negro.
–Estaba ahogada –diagnostica el tipo con gesto de entendido–. Hágale ver la bomba inyectora. El padre le agradece mientras desata y devuelve la linga.
Ya en el barrio hacen una parada en el bar de Beto. El padre pide cerveza. Los presentes, entre burlas amigables, le sirven a Leandro. Sabe amarga. Se ríen. Leandro lo hace a su vez de ellos, en secreto, claro; ya ha tomado cerveza. Y ha fumado también, algún domingo, después del fútbol, con los pibes.
Javiera les recrimina la hora cuando llegan. Luego agrega, dirigiéndose al padre:
–Estuviste tomando–. No se trata de un reproche, sólo de una afirmación cansada; de algún modo sutil incluye también al chico que se siente sin saber por qué, avergonzado. La mujer se mete en la cocina. Padre e hijo se sientan en el patio. La ropa pende del alambre, quieta; la luz del día comienza a evanescerse. Se escucha una cumbia, bajito, en lo de algún vecino y el sonido de un bombeador.
–Son todas iguales –dice el padre haciendo un gesto en dirección a donde desapareció Javiera– nunca están contentas con nada.
Luego rebusca en su bolsillo y le paga al hijo los cien pesos.
–¿Qué vas a hacer con esa plata? –pregunta.
Leandro se encoge de hombros. Tal vez ahorrar para una play station o botines nuevos, no lo sabe.
–Los lapachos en mi pueblo –comenta el padre– florecen amarillos o rosados; cuando lo hacen, la plaza parece vestida para una fiesta.
Se quedan calmos y callados. El silencio se interrumpe por el ruido de los trastos de cocina. Leandro podría jurar que escucha también, como música de fondo, el sonido de las mismas cigarras que está oyendo el padre con los ojos entrecerrados, perdidos en el sol de alguna siesta, de cuando tenía la edad del hijo.

Mañana también habrá paro en el colegio.

40 comentarios:

  1. lapacho.
    1. m. Árbol de América Meridional, de la familia de las Bignoniáceas.
    2. m. Madera de este árbol, fuerte e incorruptible, que se emplea en construcción y en ebanistería.

    Incorporo una palabra a mi vocabulario y un buen relato a mi biblioteca.
    Un abrazo.

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    1. Me alegro, variado comentario, je. Muchas gracias.

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  2. La imaginación de Leandro escribe lo que la vida anodina quiere borrar.

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    1. Es una vida muy comùn, para muchos. Casi la mayoría. O por lo menos en mi provincia de Buenos Aires.

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  3. Feliz día de cumpleaños Fernando con todo mi cariño.

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    1. Pero muchas gracias. No me esperaba este saludo. Además lo hiciste durar más a mi cumple porque le agregaste unas horas. Me sale a las 21.45. Mi mejor amigo vive en Paris y cumple el 18-11 así que a veces lo llamo el 17-11 a las nueve de la noche de mi pais y además de estar felices los dos, logramos venceer el tiempo. Valoro mucho tu saludo, gracias de nuevo.

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  4. El olor de las virutas es uno de los olores de mi infancia, pues con ellas barrían todos los días la iglesia de mi barrio para que los suelos brillaran. La iglesia estaba frente a mi casa y a menudo en la hora del juego me asomaba para saludar a la "barredora"...mmm, ese olor...cuando me independicé de jovencita y me fui a vivir sola a un pueblo a 20 km. de mi casa, elegí una casa enfrente de un carpintero, allí viví unos 3 años...me hicieste recordar todo eso, perdón por lo egocéntrico del comentario...

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    1. no. cómo perdon. me encanta tu comentario. me hace sentir perfectamente bien. gracias francesca. muchas gracias-

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  5. Me encantan las representaciones de la vida tal cómo es. Y están muy bien definidas las dos generaciones, el ambiente y ese vocabulario gremial. Se nota que eres detallista, :)
    Buenísimo, Garriga.

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    1. muchas gracias ohma. A mi me parece que a veces lo cotidiano esconde cosas tremendas que las aceptamos como normales cuando en realidad no lo son. Tal vez estén demasiado escondidas. Te mando un beso grande.

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  6. Ha pintado muy bien los detalles de lo cotidiano. Una vida como tantas. Eso es lo que más me gustó. Contar algo espectacular o sobresaliente es fácil, pintar la costumbre, la vida calma, no. Mis felicitaciones.


    Un saludo.

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    1. Mi amigo Joni, Muchas gracias. La vida calma a veces esconde tormentas en sus entrañas. Le mando un abrazo

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  7. Cuantos dramas, anhelos y sueños rotos se esconden detrás de lo que tan ligeramente se denomina "cotidianidad"?
    Me encanta la literatura que empleas para desarrollar tu trabajo, nunca se deja de aprender.
    Un saludo.

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    1. muchas gracias fibo, aunque emplear la literatura tal vez me quede grande.

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  8. ¿Lapacho? ¿linga? lo siento GARRIGA no sé lo que significan estas palabras, pero da igual... sea lo que sea el lapacho a LEANDRO le hace soñar que es la superficie de un barco pirata , -menos mal que siempre nos queda la imaginación- y teniendo en cuenta el perfil que dibujas del padre con el que pasa trabajando su día de huelga escolar podría tratarse casi de Silver Largo de la isla del tesoro pero claro... es normal que él se vaya a los Piratas del Caribe... es más recientes ¿por cierto, sabes que recién llega aquí escribí una serie de entradas con la base de la trama en esa peli pero con blogueros como personajes? lástima que por aquel entonces no te conociera... tú serías un contramaestre con pinta de lobo de mar, te va perfecto... sextante en mano calculando le rumbo:))

    El orgullo que siente el padre por el hijo en quien se ve reflejado, el cariño de este por él y la madrastra, al fondo...

    Muchos besos y perdón por la locura esa que me dio, tú , ni caso:))

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    1. Lapacho es un arbol tipico de suramerica o america subtropical. Hay muchas especies. Tabebuia lapacho es el nombre cientifico. Es hermoso. De mader a amarilla y gran porte florece en verano. Hay dos variedades. El amarillo (que es el que mas me gusta) y el rosado mas florifero aun. Como lo trajeron a buenos aires,que es de clima ma´s frio., florece en primavera aun antes de haber sacado sus primeras hojas. es muy hermoso.
      linga es una soga gruesa para arrastrar barcos o camiones.

      yo como contramaestre llevaria ese barco a la isla de la perdicion, meta latigazo a todo el mundo

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    2. Pero GARRIGAAA!! ¿has perdido el sextante, has repartido demasiados latigazos entre la tripulación o es que naufragaste y estás perdido en medio del océano agarrado a un madero? manda un MAY DAY para fijar tus coordenadas y mandarte la patrulla de rescate con una linga para que te remolque:-)

      Un beso y feliz Navidad... aunque ¿volverás antes verdad?... SOS... llamando a GARRIGA... SOS ...

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    3. gracias, querida. no se si volveré antes o después. Es que estoy en un momento de cambio y como las serpientes que mudan la piel, me refugio en una cueva.
      La tormenta del otro día tiró las líneas telefónicas
      eso ayudó a no tener internet y fortalecer la cueva
      de todos modos
      me llega tu tibieza y la agradezco y espero estar retribuyendola

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  9. Haces volar mi imaginación Garriga de tal manera que pude ver como estaban vestidos padre e hijo y las caras que tenían, incluso la de Javiera y su cara de virgen arrepentida.

    Un abrazo

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    1. Hola Malque, qué divertido lo de virgen arrepentida. Espero que no haya sido demasiado tarde.

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  10. Genial!
    Haces que nos metamos por completo en la historia.
    Suerte con tus novelas.
    Besos

    Por cierto, los ojos de un celeste aguado, que frase mas bonita.

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    1. gracias enya. Mis novelas ahi están. No pasa nada-

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  11. el tono es bien realista, hasta seco, pero con el punto exacto para filtrar algunas emociones, que en su escasez, se hacen bien intensas.
    Saludos

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    1. como un extracto concentrado de algo. Muchas gracias Mary.

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  12. Hola Garriga, gracias por invitarnos a meternos en la piel de los personajes y a dejar volar nuestra imaginacion. Que tengas una bonita semana!

    Un abrazo,
    Francisco M.

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    1. Gracias Francisco. Una bonita semana para vos también

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  13. Gracias, gracias por esto tan lindo.
    Me encantó.
    Desde los personajes, hasta el léxico del narrador.
    Bárbaro.

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  14. ¡Qué bueno Garriga! Me gustó mucho. Paso poco, pero siempre me voy contenta con tus letras.
    Un beso grande, espero que estés muy bien

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    1. Gracias Eva. qué bueno que te vayas contenta. Muchas gracias.

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  15. Más que satisfactoria lectura la de tu narración, Garriga. Agradezco tu huella que me trajo hasta aquí.
    Parece que has trabajado mucho la forma del texto, está redondo y bien podría continuar, de hecho imagine que los cien pesos de Leandro serían para ayudar a la chica que esta embarazada, pero claro, esa es mi historia,jaja.

    Feliz semana.

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    1. Muchas gracias Beatriz. Si que podría continuar, sucede cuando se define un personaje por sí mismo sin necesidad del narrador. Pero bueno. Terminó allí Muchas gracias


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  16. Pasé a dejarte un abrazo, Garriga, sólo eso.
    HD

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  17. Hace tiempo que mi blogroll no renueva tu blog, me he acercado por si se debía a un error y no, veo que estás en stand by. Si es por propia voluntad, estupendo y no te molesto, es bueno tomarse un tiempo de vez en cuando. Si se debe a una causa mayor, de veras que lo siento, porque te extraño.
    Vamos y venimos, nos colamos en blogs sin avisar y "a vuelapluma" dejamos besos y abrazos como si fuéramos una comunidad promiscua, tecleamos con prisa y apenas vemos lo que hemos escrito en la pantalla pasamos a otro porque la lista es larga y de repente..., un silencio más largo de lo normal y se me enciende la luz y dejo de ser hormiga y me salgo de la red en la que estoy metida y me trasformo en cigarra y vengo a tu casa y veo que todo está en calma y me iba a marchar, pero he empezado a escribir... Un abrazo Fernando, de verdad.

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    1. creo que mi stand by es voluntario. Además de andar con mucho trabajo (lo que no redunda en mucho dinero) ando buscando nuevos horizontes respecto a mi escritura. Distintos tonos, distintos registros. Por eso no subo nada de lo nuevo. Creo que este fin de semana lo haré. Lo que sí, María, me emocionaste y me te devuelvo el abrazo. Me puse sensible. Gracias

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  18. Felices Fiestas,querido amigo!
    Te envio un barco de besos y abrazos, :)

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  19. llenaremos de luces el puerto. Gracias!!!! y para vos tambié, querida gallega.

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  20. Te dejo un abrazo Garriga y un cumulo de bendiciones para ese ángel pintor que tienes por hijo.


    Sean felices el hoy porque el mañana no existe.

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