lunes, 24 de marzo de 2014

Ana 47 (tal vez uno de los últimos)

47–
La araña del estante de más abajo del modular de Ana tiene la capacidad de simular estar muerta en caso de sentirse agredida. Esa capacidad se denomina inmovilidad tónica. El día en el que Ana estaba haciendo limpieza general y la  aplastó con el aerosol del lustra muebles, la araña quedó inmóvil, adherida contra  el fondo del envase (hecho que dejó en Ana la certeza de haberle dado muerte). Claro que ni bien puede, la pobre, maltrecha, se devuelve a la vida para comprobar, con desesperación, que su estante había sido arrasado por el Blem y la franela. Ahora el lugar huele raro y su tela no es más que algún pequeño resto, imperceptible, pendiendo de la madera del estante de arriba.
Desolada vaga por los cerámicos del suelo en busca de alguna señal de las ootecas en las que, al abrigo de la seda, protegía la inminente eclosión de unos cien huevos (más o menos) que fijarían su progenie sobre la faz del mundo, esa esfera opaca.
Todos muertos, concluye para sí la que supo fingir su propia muerte. El veneno se adensa en su interior como un humor bilioso que puja por salir. Ningún sitio es
seguro para ella ahora. Adivina los ojos de otras arañas refulgiendo en la noche, densa. O el chistido de los murciélagos, fuera. Camina por la casa. Entra en las habitaciones. Esquiva zapatillas, busca, explora. Por último se dirige a la habitación matrimonial en la que, sabe, dos cuerpos duermen. Siente el murmullo torrencial de sus sangres, los latidos. Encuentra un extremo de la sábana que roza el suelo, del lado en el que duerme el marido, próximo a la puerta que es una arco más negro porque adentro, la oscuridad es diluida dado el titilar de unos números color verde computación en la pantalla de un reloj despertador (regalo de casamiento). El marido duerme ahora, como duerme Ana, también. Los pliegues de la tela arrugada invitan a la araña a trepar, a pesar del hedor de los humanos. Trepa hasta el dedo gordo de un pie sin darse cuenta de que otro pie viene a enredarse con el primero,  en busca tal vez de absorber algo de calor porque la hembra tiene la piel fría por la humedad (de la piscina). La memoria olfativa situada en sus pedipalpos, le avisa a la araña del peligro ya que reconoce en el olor de esa hembra humana a la misma que provocó el desastre en su hábitat obligándola a vagar ahora por habitaciones tan oscuras. El movimiento de los cuerpos que se buscan la arrastra en una ola involuntaria de la sábana. Queda aplastada, un poco, contra los blandos repliegues de una piel que hiede a excremento y testosterona y que resulta ser la bolsa escrotal de un humano. Allí, en el gesto propio de la autodefensa, inyecta la totalidad del veneno existente en sus glándulas ubicadas en la base de los quelíceros. Y escapa, sábana abajo, hacia la noche, afuera.

Para el hombre que duerme, al principio, es solo picazón que rasca con uñas inconscientes. Después, como la misma ponzoña tiene algo anestésico, sigue durmiendo; en la habitación todo se aquieta, salvo el corazón de la araña, que palpita alocadamente mientras huye a través de la puerta ventana, esquivando los goterones de agua que dejaron los pies de Ana al volver de la piscina, en la noche que está afuera y arriba y abajo también, al fondo de la tierra.

28 comentarios:

  1. Impresionante ese submundo en otro rango de altura en elq eu te centras. Las grandes historias se encuentran incluso en lo minúsculo. Esa araña por el escroto me ha inquietado más de la cuenta. Y ese escroto poco limpio también. Quié buen relato.

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    1. muchas gracias. Supongo que se trata más del olfato de la araña que de la suciedad del tipo.

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  2. Y el pobre hombre paga lo que la mujer provocó...un poco bíblico...:) extraordinario, como siempre.

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    1. gracias fedora. Extra Ordinario. Igual ese hombre paga por si mismo muchas cossa.

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  3. Una humanizada araña con miedo palpitante , el que la protege de algo muy recurrente para su especie, la muerte por su aspecto, sea o no venenosa.
    Bonita araña ,pobre entre tantos olores upss, texturas , sobresaltos... de verdad que resiste ese mundo humano tan lleno de incomprensibles situaciones para una araña ponzoñosa.
    Ana como siempre tejiendo otro día más de sus cuitas.
    Un saludo primo.

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    1. ana teje cuitas. Buen diagnóstico, prima.

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    1. gracias por pasar, amigo esquizoide. Por suerte si tiene algunos años, gozó de salud el siglo pasado.

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  5. Este es para levantarse y hartarse de dar palmas. Genial.

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    1. No pierda el tiempo Zavala, quedese sentado, disfrute de un mate, una gaseosa o una cerveza. Mejor un vino. A usted lo veo con un tinto, amigo.

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  6. Tiene cojones que nos tengas babeando por las peripecias de una puta araña. Al final nos describirás una mierda pinchada en un palo y serás capaz de hacernos vibrar también.
    Un abrazo.

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    1. bueno, habría que ver, qué es lo que la mierda hizo para encontrarse en esa situación, de mierda.

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  7. la preocupación por la descendencia, la venganza, todas cosas tan humanas.
    qué lindo relato, muy bien lo contás.
    besos :)

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  8. Esa araña cargada de veneno y memoria y con cerebro pensante te pone los pelos de punta. Veo un símil entre Araña-Ana que cada vez se me solapan más.

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  9. ah, ¿por qué uno de los últimos? no vaya a ser cosa de abandornarnos, eh
    :)

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    1. no, Parece que estás preocupada con las despedidas. No. Sólo q termine la primera pasada de la novela. Es hora de dejarla descansar. Ya veremos con qué sigo. En principio publico un fragmentico más y ya. O dos. Vaya uno a saber. No soy un hombre de una sola palabra, sino no sería escritor. O me dedicaría al haikú. Gracias.

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  10. Pues, creo que de casualidad, ha ido directa al aparato reproductor masculino y se ha vengado!
    A mí ya solo el hecho de tenerla en mi cama me dá un agggggggh qué mierda de bicho! Yo hago como Ana, soy un poco asesina. Aunque en mi caso suelo arrojarlas por la ventana, y vivo en un quinto piso. No hace mucho arrojé un caracol en dirección hacia un jardín que cuadra casi debajo de mi ventana de la cocina. No sé si sobreviven, yo lo intento la verdad.
    Mi marido quería matarme cada vez que me veía hacer algo así. É era biólogo así que ya puedes imaginarte.
    ¿Pero qué hago bajo desde el quinto a depositarlos en el jardin? Pues no. Eso sí, intento que caigan sobre la hierba.
    Qué buen escritor eres carajo!
    Bicos.

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    1. El caracol se jode por tener casa. (una metafora budista sobre las posesiones) Las arañas al no tener huesitos, flotan por el aire y caen suavemente sobre la hierba o en el balcon de un vecino si la brisa las lleva.
      Gracias por tu apreciacion ohmita.

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  11. La araña nos recuerda que nunca debemos desestimar la importancia de lo pequeño.
    Muy buen texto y bien logrado el clima!
    Un abrazo

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    1. gracias condesa. Usted me hace dudar siempre sobre mi posicionamiento antimonárquico.

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  12. Me da un poco de pena la araña. Es como que empieza a inquietarme un poco esta gente también!!! Antes Ana no se animaba a hacer nada y ahora la deja deshauciada! Creo que da para más la historia. Espero que no sea cierto eso de que es una de las últimas. Ahora me voy a dormir... (por suerte no rocié Blem en ningún lado hoy).

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    1. la historia, querida emilie, hasta donde está escrita, está cerrada. Son 56 capitulitos cortos, 32 mil palabras. Una novelita de letra grande. Necesito un editor. Tengo con esta cuatro terminadas. ¿Nadie en Tucumán?

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  13. A esas arañas tuyas yo las llamaría pesadillas...
    O alcohol, o ese veneno que logramos evitar pero sigue en el pliegue de las sábanas pese al paso del tiempo y de los días...

    Besos, Garriga.

    Y muchas gracias por haberte implicado en los relatos y en mi aventura del perdón.
    Sos genial y te admiro....
    Mucho, que lo sepas.
    ;-)

    Hala, más besos!!

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    1. Gracias Eva, me conecté con tu sutileza. Lo del 24 de marzo fue todo un gesto. Gracias

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  14. Las arañas son viejas conocidas mías, poco amigables...

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    1. gracias jordim. Tuve aracnofobia hasta que me fui a vivir al campo. Debajo de los pisos salían hasta alacranes. Como todo ser, no demuestra su peligrosidad hasta que no los jodés. Te mando un abrazo.

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  15. Como me ha gustado adentrarme en ese mundo arácnido, ahora me lo pensaré dos veces antes de asesinar a una pobre araña.
    Un placer leerte, como siempre.
    Abrazos.

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