sábado, 3 de mayo de 2014

El insomnio es un gruyere

Insomnio.
Grillos y ranas en el jardín.
Los perros ladran desaforados y alertas al paso de una patota de muchachos por la calle. Los chicos llevan skates, tiran piedras a los portones y pelean, jugando, entre ellos. Los vecinos se despiertan, encienden luces. Hay inseguridad, dicen los noticieros.
Insomnio (sin culpa, porque es feriado).
Estoy entre leer Stephen Hawkins, William Faulkner o un libro de cuentos de una alumna del taller al que concurro. Llevo leídos a todos por la mitad. Se me hace un caldo de lecturas como si todos fueran el resultado de uno solo. La suma de todo lo que leo, entonces, se hace cero. Como la suma total de la(s) energía(s) del universo, según Hawkins. A la energía de cada partícula se corresponde una antipartícula gravitatoria que la tensa y la obliga a volver, como un elástico. La suma de la energía de todas las partículas del universo conocido, según el hombre de la silla de ruedas, es cero.
Me imagino algo así como un queso en el que a cada trozo que se extrae de la, digamos, masa láctica, se corresponde un espacio, un agujero, que es la antipartícula. La noche entonces queda como un gruyere.
Al escribir, los tendones de las manos me duelen.
Supongo que el dolor es la antipartícula; que a cada letra que lacera el silencio de la  pantalla, los tendones gritan. Es el precio de pasar a ser materia, en el universo. El Budismo  nació de preguntarse qué es el dolor. Su respuesta es la búsqueda de la inmaterialidad. Es decir, el pedazo de queso vuelto a su lugar. Cerrar la angustia de la tensión entre la partícula que se aleja y su gravedad residual (tal vez por residente). De todos modos, la suma de todo lo que hagamos siempre va a dar  cero.
De a poco el miedo (por las cosas que los vecinos hemos visto en los noticieros) se apacigua en tanto los muchachos avanzan por la calle. Las luces de esta cuadra se apagan mientras comienzan a encenderse las de  una cuadra más allá.
Los perros de mi calle, dejan de ladrar y vuelven a echarse, tras dar algunas vueltas sobre sus pedazos de trapos o frazadas, frente a las puertas de cada casa.

Los gatos, en cambio, se esconden de los perros en la oscuridad y acechan a los pájaros que empiezan a cantar, porque amanece.

7 comentarios:

  1. ...increíble la sintonizacion...

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  2. Jordi, nunca dejes de dibujar. El universo que te puede mostrar la producción de imagen, el aprendizaje constante el trabajo mental es tan.. fascinante. Tenes el don, no lo sueltes.
    Genial dibujo!! Me encanta!
    Abrazos a ambos

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  3. Pinceladas de filosofía garriguiana.
    Lástima que Palermo me caiga un poco a desmano, porque si no me acercaría el día 6 a la Feria para dar un abrazo a dos escritores como la copa de un pino. O de dos pinos.
    Vaya el virtual, ya que no puede ser el físico.

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  4. Una sopa estupenda, un buen desvarío por la ciencia, la literatura y la vida, niños, perros y gatos y mucho ruido, y mucha materia, donde todo es cero. Definitivamente El insomnio es un gruyere. Bonito dibujo de Jordi.

    Abrazo y que disfrutes de la feria.

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  5. Si te hace escribir así el insomnio te desearía muchos insomnios mas pero como a mi me hacen sufrir pienso que a los demás también, mejor duerme.

    ¿Como te fue en la feria? ¿Tomaste fotos? ¿Las mostraras? ¿Si? ¿Si?¿Si?

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  6. Muy lindo. Y sí que cada letra lacera el silencio de cualquier lugar...

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  7. Je, más vale leer poco que por la mitad, no? Faulkner, mmmhhhh, estoy de humor para algo
    más llano.
    Abrazo Sr

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