martes, 13 de enero de 2015

Salsa o chmi, Capítulo 4 y Capítulo 5

Sabemos que no es blogueramente
correcto ausentarse tanto tiempo
al medio de una novela
pero las fiestas, los excesos
y esas cosas.
Agradecemos los comentarios
que tanto bien nos hacen
y bueno
aquí van dos capítulos para compensar
y los que se olvidaron de qué va la historia
pueden ir hacia atrás, total son cortos.
Muchas gracias.

10 y 30 de la noche. El Colo, partícipe necesario.
Hoy es su cumpleaños número veintidós: se ha quedado con los vagos, tomando cerveza y charlando. A las diez y media encara para su casa pero se encuentra con que la madre, que debe estar borracha, le ha tirado la ropa afuera. Es sabido: no se puede hablar con ella hasta que no se le pase la resaca. Siempre se la agarra con él porque no trae plata, lo que no es cierto, porque a veces trae, el Colo. Pero para qué entrar en detalles. Mejor irse porque si la madre llega a despertar va a empezar a los gritos. Ni siquiera lo saludó en la mañana, ni tampoco debe haberse enterado de que es su cumpleaños. No sabe ni en qué día vive. El Colo suspira y recoge lo que puede. Se va a ir a lo de Marcia, que es su novia, bah, en realidad su señora aunque no viven juntos, porque con ella tiene una hija. O tuvo una hija pero la cuida la hermana de ella, una lesbiana a la que le dicen la bizca porque bueno, justamente, es bizca. Cuando está llegando en toda la cuadra no hay luz y los vecinos están en las esquinas, haciendo fogatas y piquetes para que nadie merodee por el barrio. A cada uno que llega lo ponen contra la iluminación irregular del fuego para poder verle la cara; el Colo no es la excepción. Alguien lo reconoce y entonces lo dejan pasar rumbo a donde Marcia vive con la madre, que es discapacitada y Maribel, la hermanita de doce, quien quedó embarazada. Pero sus problemas no terminan; cuando llega a la puerta se da cuenta de que en el interior de la vivienda se encuentra la bizca que empieza a los gritos cuando lo reconoce y dice algo de que ahí está el vago, mirá cuándo se digna aparecer. Qué te metés, retruca él, si Marcia no me dice nada, por qué mierda tenés que hablar vos, bizca, le dice. Y claro, nadie le dice bizca en la cara aunque ella sepa que todos la llaman de ese modo. Se pone loca. Lo corre con el Tramontina con que está pelando una cebolla a la luz de una vela –se da cuenta, el Colo, de que se trata de una cebolla por el olor cuando se le viene encima- y esquiva el golpe, justo a tiempo. Pará loca de mierda, qué te pasa. Quién sos vos para tratarme así. Vengo a verla a la Marcia, dice, retrocediendo. Pero no hay modo. Rescatate, Colo se dice a sí mismo. No se puede quedar porque la bizca machorra esa no lo quiere ni ver cerca de su hermana. Pero no de Marcia sino de Maribel. Creen que él la embarazó y nada que ver. El padre debe ser el polaco pero quién se la hace entender a la desgraciada. No hay modo. Debe volver a pasar por los piquetes, el Colo, con la bolsita con su ropa a cuestas. No le queda otra que ir a lo de Chicho, que está preso. Preguntará por él. Ojalá los hermanos, que tienen buena onda, le permitan tirarse en la cama del Chicho, un rato al menos. Lindo modo de terminar su cumpleaños.

Las 10 de la mañana, sí, del mismo día
Entonces eso, Danilo subido al cajoncito de fruta, unas pocas horas antes de que se precipite el futuro en su parrilla, conectando la ristra de luces que indican que está abierto. Baja con cuidado. Igual, que la parrilla está abierta, lo indica el fuego que ha encendido hace un rato dentro del tacho de hierro ennegrecido.

Y vuelve a plantarse frente a, justamente, la parrilla y se pone a esparcir las brasas y a destapar los tapers de chimi o criolla, que bueno, serán de algún modo protagónicos o no justamente ellos sino su composición, pero eso será más adelante, porque entre que Danilo, el rengo, prepara con parsimonia la cuchilla y pasa el trapo por la tabla y enciende la freidora para que se vaya calentando el aceite de las papas, los anteojos del cabo Almirón patrullan la ciudad. Y detrás de los anteojos, el propio Almirón ya no tanto en su función de cabo sino que, si es que las dos cosas pueden escindirse, de persona, piensa que Teresa tal vez sea un poco falta de entendederas, pero qué mierda, lo hace enfurecerse y de qué modo. Es como una nena a veces. No sabe decir que no. Le gusta que se la cojan, solo es eso. Tiene veinticinco y el treinta y seis. Piensa que tal vez el problema se trate de la diferencia de edad, que él llega cansado y sin ganas después de haber pasado la noche entera en el trabajo. Es cierto que le tiene la comida preparada y la ropa limpia. Tal vez la edad lo esté reblandeciendo, piensa Almirón, mirando sus nudillos con pedazos de la piel en carne viva. Otros hubiesen matado primero al gil y luego a ella. Pero no, a las mujeres no les gusta que les peguen. Entonces le dice a Saldaña, al agente Saldaña que va a su lado conduciendo la Toyota que estaría bien hacerse unos tránsitos. Saldaña asiente. Su cerebro traduce la jerga, hacerse unos tránsitos significa ir a un punto de la colectora e interponer los conos naranjas que llevan en la caja de la Toyota y hacer control de tránsito. Registro, seguro, cédula verde y verificación técnica vehicular al día. Cuál de esos cascajos que pululan por la zona, por Dios, puede tener tantos papeles. Entonces Saldaña y más atrás los anteojos del cabo Almirón estudian el registro del pobre incauto que decide –como diría Estevanez, el abogado de Herbert, ¿no?,- que bueno, que una negociación es mejor que pagar la multa y así recaudan unos cuantos cientos y entonces, ¿son las once y media ya? lo que en la jerga, traducida otra vez dentro del cerebro de Saldaña, significa blanco con hielo y chori en lo del rengo para terminar el día y cambiar el turno. A todo esto vienen los de la cuadrícula dieciséis, Bonuomo y Gentile a quienes esta madrugada les tocó hacer un allanamiento. Y cómo va todo, saludan. Control de tránsito, contesta Saldaña y ríen con los ojos escondidos detrás de los anteojos, siempre negros. ¿Vamos del rengo?, pregunta Almirón. Si hay convite… insinúa Gentile señalando con el mentón hacia los conos naranjas interpuestos entre las líneas demarcatorias de los carriles, la casa invita, dice Almirón que siente que el mundo empieza a componerse, porque con amigos se transforma en un lugar más habitable. Y dejan las patrullas, con las balizas encendidas y caminan, lentamente, por el pasto hacia la parrilla que ya está rodeada de cuatro o cinco autos y camionetas utilitarias y algún camioncito de reparto de algo, todos esperando sus porciones, picando, mientras tanto, papas fritas caseras y tomando el vino de la casa. Y Danilo yendo y viniendo entre los tablones que hacen de mesas. Ya los alcanzo avisa Almirón, que se retrasa porque ha decidido llamar a la Tere. Qué querés dice ella cuando atiende, enojada y triste todavía ¿Cómo estás?, le dice. Y ella, silencio. Nada. Me va a costar moverla de sus trece, piensa pero bueno, tal vez un regalito, en un rato voy, avisa, bueno, dice ella y no qué querés comer como cuando está de buenas. Nos vemos y cortan y otra vez las manos con ganas de golpear, como habitualmente se dice, que se ceban solas porque han dejado hecho un guiñapo, al tipo, qué joder, debería haberles dado un tiro, a los dos pero bueno, uno a veces es un poco flojo, se dice. Así son las cosas, en este mundo.

12 comentarios:

  1. Me ha gustado El Colo y la Marcia y la miserable vida que viven, dan ganas de imaginar más.

    ¿Sigue Garriguita de huelga? ¿Qué se le va a hacer?

    Un abrazo doble

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    1. Garriguita está ahí. Se me hace dificil escanear sus dibujos. Dibuja mucho menos pero cuando lo hace me parte al medio de admiración. Tenemos un amigo pintor, se llama Gallina. Googlealo, Claudio Gallina, es buenísimo y cada vez que vamos a su casa, jordi le lleva un dibujo y él dice, ojala yo pudiera pintar una mano así, o mirá esa expresión, y nos muestra detalles, Es mi hijito, qué le voy a hacer, pero en serio, lo admiro.

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  2. Peroooo ¡qué morro tienes GARRIGA! te vas, no apareces y para cuando por fin apareces ¡sin plata! jaja ...te llegas con todo un circo de esperpentos oara celebrar un cumpleaños a saber!... un vago, una pobre mujer borracha, una bizca lesbiana lanza cebollas, una discapacitada, un preso ... y ¡ ni tarta de cumple, ni velas! que en lugar de eso te has vestido de DANILO y a mover brasas .. esta parte la dejo para luego... ahora debo irme..pero volveré.. pórtate bien en mi ausencia... no se yo! .. muaaakss! gracias por seguir sembrando letras :))

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  3. Ya está..ya he leído lo que me faltaba y...ya le tengo más manía a Almirón... a Teresa tendré que sacarla arrastras de su casa si tardas mucho tú .. ale! .. te toca! ... me quedo sentada en el suelo esperándote, a ver si así te doy pena y no tardas mucho ;)

    ... Te lo voy a destripar ... Teresa se complinchará con Danilo para cargarse a Almirón... !



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    1. Ey, genial María. Sos la persona más tierna del mundo. Claro que te cuento que ese texto ya está escrito y finiquitado así que te digo que el día que adivines un final de mis textos, yo me visto de monja y me voy a hacer penitencia a un convento de esos que se flagelan las espaldas con los ciliios. o algo así como se llamen. La idea de estar en un convento lleno de esas viejas me asusta un poco. Incluso después de terminarlo le escribí un epílogo. Mi mamá se burlaba porque yo de chiquito decío epiólogo. je. Gracias María, yo te quiero a vos.

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  4. Me costó un poquito recuperar a los personajes en la memoria porque ya hace tiempo que no ponías aquí nada.
    Son varios personajes entrecruzándose lo cual indica la talla de escritor que eres, :)
    A mí me encanta este tipo de literatura tan realista.
    Sós genial Garriga!!
    Bicos.

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    1. no, genial no. soy extra ordinario. je. Si estuve un poco maleducado con eso de la inconstancia pero es lo que hay. Igual se relee rápido porque es cortito y los textos son un poco independientes entre sí o al menos es lo que pretendo. Gracias ohmita. Vos sos genial.

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  5. Podía ser el programa costumbrista que Pol-ka no se atrevió a realizar.

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  6. Un placer verte de nuevo por tu casa.
    Un abrazo.

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  7. Trataré de comentar separando por capítulos:
    Curiosamente El Colo me cae bien, me temo que caerá, si es que ya no ha caído y todavía no nos lo contás (aparece en escena por primera vez 10.30 de la noche, algo ya ha hecho, seguro- no estoy tratando de adivinar, estoy analizando en voz alta)) Aunque con la bizca se pasó un poco.

    Ya estaba impaciente porque El Rengo y Almirón se cruzaran. No lo han hecho todavía, pero ya están ahí nomas.

    Esta historia va muy bien, muy bien. Y me gusta que ya esté totalmente escrita. Lo extraño es que no haya publicado durante tantos días y decida hacerlo un martes trece. No irá a salirnos con un martes trece, no?

    Seguimos alerta.

    Saludos!

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