domingo, 29 de noviembre de 2020

CONFUSOS MARADONAS

 



Confusos Maradonas
Se mezcla un poco todo lo que pienso. Me rebela la injusticia de no haber podido enterrar mis muertos. Mi maestro, por ejemplo, un diez, un Maradona. Cuánta gente vio salir a su familiar y le devolvieron una caja de cenizas. Pero no por eso me voy a poner a cacarear a favor de los gorilas. Si hay algo que el Diego siempre tuvo en claro fue de dónde venía. Y se confundió también. Apoyó al Carlos, por ejemplo. Pero no por eso me voy a poner a cacarear ni por tantas otras cosas. El Diego se empezó a morir hace mucho, cuando le cortaron las piernas los dueños del circo porque no quiso hacerles de payaso. Pero nadie lo mató. Murió de debilidad. La merca lo mató. ¿Qué pasa virgencitas de Luján? Nadie toma merca ahora, nadie se emborracha, nadie fuma? Ahí se empezó a morir. Como nosotros cuando nos volvimos adultos y dejamos de soñar. Era un tipo sensible que jugaba a la pelota y no por plata. Murió solo el Diego. Solo. Rodeado de pastillas y abogados de un entorno siniestro. ¿Pero por eso me voy a poner a cacarear? Es fácil acusar desde un sillón. Es fácil presumir de una santidad que ni Cristo debe haber tenido. La realidad nos llega acondicionada a través de lo que nos quieren hacer creer los que ejercen el control mental sobre nosotros. Biblias y tele. Es todo lo mismo según las épocas. Es fácil creer que somos libres, que somos fuertes. Aprendamos de él por lo menos a equivocarnos: sepamos que fue un tipo que a pesar de distinguir siempre a los buenos de los malos, se murió rodeado de estos últimos. ¿Qué copa del mundo besamos? ¿Qué selección dirigimos como para poder opinar? Los que ganaron algo se hincan y ofrendan la camiseta del diez, como el forzudo All Black ante los anodinos Pumas. Todo lo demás es confusión para mí. Y tristeza. Murió rodeado de enfermeros como aquella sonriente del noventa y cuatro. Maradona murió solo. Era un tipo, entonces, como nosotros. No le sirvió de nada ser Maradona a la hora de morirse. Era un tipo; una tipa. Muy pocos se bancan el momento de ser nada más que eso y por eso nos rodeamos de oropeles y prejuzgamos desde nuestra ignorancia, desde lo que vemos en la tele, desde la nube vaporosa del lexotanil que nos dan para que olvidemos, para que la realidad no duela tanto. Solos. Como todos. Casi nadie muere acompañado. La preclaridad total nos es vedada, como la felicidad plena. Todo es por partes indefinidas. Todos somos Maradona. Eso es lo que lo hace tan ídolo y tan confuso y tan triste. Todos los de mi generación morimos un poco; ya habíamos muerto con él en el noventa y cuatro. Todos habíamos resucitado, un poco también, con sus goles después de Malvinas. Chau ídolo. Gracias por tanto y vamos a ver si puedo seguir resucitando como vos, al sol, como la cigarra. O por lo menos a intentar encontrar un sueño una vez más después de haber muerto tantas veces.

3 comentarios:

  1. Para mi la muerte tiene algunas cuestiones que sobrepasan su definición. A veces se esta muerto en vida, y otras vidas trasciende la muerte.
    Creo que Diego, debió morir cuando se le exigió ser Maradona. No imagino la sensación que le pueden exigir a una persona para que se crea Dios, ahí todos lo mataron un poco. En sus errores él sólo pedia a gritos ser humano, y la muerte vino a confirmar un poco eso.

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  2. muchas gracias. es usted extremadamente sensible y aprecio eso.

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